Autor: Marcos Witt
Letra:
Renuévame, Señor Jesús;
ya no quiero ser igual.
Renuévame, Señor Jesús;
pon en mí tu corazón.
Porque todo lo que hay dentro de mí
necesita ser cambiado, Señor.
Porque todo lo que hay dentro de mi corazón
necesita más de ti.
Comentario:
El problema que subyace en este cántico no es su propuesta sino el uso que se le da. Obviamente, por su contenido se trata de las palabras que pronunciaría un recién convertido, alguien que ha encontrado a Cristo y se ha entregado a Él. Sólo en ese contexto es posible justificar su uso.
La entonación sistemática de este cántico por parte de quienes son ya creyentes desde hace tiempo es preocupante, puesto que da a entender que no ha habido una auténtica conversión. El uso de la palabra “renuévame” aquí no tiene nada que ver con la referencia, por ejemplo, de Romanos 12. Esta renovación de la que habla el cántico obedece al deseo de quien ha vivido hasta aquí una vida sin Dios y sin esperanza y quiere que el Señor le convierta en alguien a su imagen.
Es, por tanto, un cántico idóneo para cultos de bautismos. En otros contextos -muy especialmente en la Santa Cena- no es pertinente en modo alguno.
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Puedes ver un videoclip pulsando aquí.
Wao!
Que dato tan interesante.
No lo había pensado. Aunque no puedo negarte que muchas veces he llorado con esa canción, quebrantada en oración delante de Dios.
Afortunadamente, su misericordia nos sostiene.
Muy buen blog!
DTB